El Gran Teatre del Liceu y el Port de Barcelona acaban de lanzar un concurso internacional de arquitectura para diseñar su nueva sede: Liceu Mar, un equipamiento cultural con vocación pública que se ubicará en el Moll d’Espanya, en pleno Port Vell. Un proyecto que, más allá de una ampliación funcional del teatro, plantea una oportunidad real de repensar la relación entre cultura, espacio urbano y litoral.

La iniciativa cuenta con el respaldo de las principales instituciones —Ministerio de Cultura, Generalitat de Catalunya, Ayuntamiento y Diputación de Barcelona— y se desarrollará en dos fases: una primera de preselección no anónima, y una segunda fase anónima, bajo lema. El equipo ganador se encargará del anteproyecto arquitectónico, el desarrollo urbano adyacente y la modificación del planeamiento vigente.
¿Un teatro de ópera en el siglo XXI?
Liceu Mar se presenta como un espacio versátil, híbrido, abierto a nuevas formas de creación escénica y nuevos públicos. Incluirá un Centro Internacional de Nueva Creación Operística, una temporada de danza estable y producciones en formatos menos convencionales: ópera barroca, de cámara o musical.
Más allá del programa, lo interesante es el encargo: no se trata sólo de un edificio, sino de un proyecto urbano integral que afecta directamente a una zona clave del litoral barcelonés. Se contempla el soterramiento del tráfico rodado, la mejora del acceso peatonal al mar y la creación de nuevos espacios públicos sombreados, articulando la conexión entre la ciudad y el puerto.

Urbanismo cultural como instrumento de transformación
El solar, de unos 9.000 m² para el edificio (dentro de una intervención total de 32.000 m²), está en una zona altamente simbólica, donde el turismo masivo, la presión inmobiliaria y los intereses portuarios se entrecruzan. El reto no es menor: hacer de Liceu Mar un nodo cultural con arraigo local, no una burbuja escénica más.
El proyecto busca convertirse en una infraestructura cívica que dialogue con la ciudad, y no solo con su élite cultural. Habrá que ver si el resultado está a la altura del enunciado.
Calendario, presupuesto y jurado
El concurso se desarrollará entre julio de 2025 y junio de 2026. El presupuesto total asciende a 1,2 millones de euros, y contempla compensaciones económicas de 25.000€ para los equipos finalistas no ganadores que alcancen una puntuación mínima.
El jurado lo preside Martha Thorne (urbanista y exdirectora ejecutiva del Premio Pritzker), e incluye perfiles técnicos del Puerto, el Liceu, la Generalitat y representantes del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya.
Reflexión (necesaria) sobre modelo cultural y ciudad
El caso de Liceu Mar nos enfrenta a preguntas clave:
¿Puede la arquitectura reformular el vínculo entre institución cultural y espacio público?
¿Es posible un teatro del siglo XXI que no viva de espaldas a su entorno?
¿Y qué papel juega el puerto —históricamente espacio de intercambio y frontera— en la configuración simbólica de esta nueva infraestructura?
Barcelona tiene aquí una oportunidad —y también una responsabilidad— de volver a ser referencia en cómo se construyen equipamientos culturales con sentido urbano, y no simplemente edificios singulares.
La arquitectura tiene ahora la palabra.
→ Puedes descargar los pliegos completos del concurso [aquí].